Argentina, una gran campeona que desafía a España tras remontar a InglaterraArgentina, una gran campeona que desafía a España tras remontar a Inglaterra

La selección de Argentina ha conseguido su pase a la final del Mundial tras remontar un marcador adverso ante Inglaterra en un partido cargado de emoción. El encuentro, disputado en Atlanta, culminó con la victoria argentina, que ahora se enfrentará a España en la final. Este triunfo revive recuerdos de encuentros pasados, especialmente el de hace 40 años en el Estadio Azteca.

El partido estuvo marcado por una intensa batalla emocional y futbolística. La afición argentina, con cánticos que evocaban a las Malvinas, a Diego Maradona y a Messi, creó una atmósfera vibrante. La primera mitad del encuentro se caracterizó por la fricción, los choques y los empujones, con cada balón dividido siendo una cuestión de orgullo nacional para ambos equipos. El árbitro Elfath sancionó 19 faltas solo en la primera parte, lo que subraya la intensidad del juego.

Batalla en el mediocampo y estrategia de Tuchel

El técnico argentino Scaloni había declarado previamente que el partido era «nada más que eso», pero la selección albiceleste saltó al campo con una notable carga emocional. La forma en que los jugadores cantaron el himno nacional fue descrita como más agresiva de lo habitual, anticipando la estrategia de cortar el ritmo inglés y presionar con intensidad a los dirigidos por Tuchel. Esto se tradujo en golpes sin balón, protestas constantes y gritos en cada jugada.

Los jugadores ingleses, por su parte, parecían haber aprendido la lección de no responder a las provocaciones, aunque Tuchel se mostró desesperado en la banda por la permisividad arbitral. A pesar de tener una idea más clara en ataque, Inglaterra no generó ocasiones claras en la primera mitad. Argentina tampoco tuvo muchas oportunidades, con un disparo lejano de Enzo Fernández como la única acción peligrosa.

El mediocampo se convirtió en una «trinchera sensible y herida abierta» 40 años después, con mucho barro, faltas y juego sucio. Giuliano Simeone, quien fue titular por primera vez en el Mundial, cometió cinco faltas, demostrando la intensidad que Scaloni le había pedido para suplir a De Paul. Scaloni realizó este único cambio en su equipo, mientras que Tuchel hizo tres modificaciones, dos en defensa con la entrada de James y Spence en los laterales, y uno en ataque con Rogers en lugar de Saka.

Reacción y remontada argentina

Tras el descanso, el juego se abrió y el fútbol comenzó a fluir. Julián Álvarez tuvo el primer tiro a puerta del partido en la segunda mitad, pero Pickford logró desviar el disparo. Fue entonces cuando Inglaterra empezó a crecer en el partido, con Harry Kane actuando como un faro en el ataque. El delantero del Bayern bajó en el campo para pivotar y servir balones a Gordon, Spence y Rogers en las bandas.

El primer gol del partido llegó de esta manera: Kane buscó a Rogers con un pase largo, Tagliafico cortó el envío, pero el balón quedó para Rice, quien nuevamente buscó a Rogers. El extremo centró y Gordon anotó, ganándole la espalda a Molina, lo que provocó el éxtasis británico en Atlanta y silenció a la afición argentina por un minuto.

En ese momento crucial, Lionel Messi emergió como el líder del ataque posicional argentino. Tuchel, según las redes sociales, cometió un error al encerrar a su equipo demasiado pronto, quitando a Anthony Gordon por Konsa para añadir un hombre más en defensa. Este planteamiento defensivo no resultó, ya que Argentina remontó en los minutos finales.

Messi se escoró a la derecha del ataque y comenzó a servir balones con su pierna izquierda, buscando las diagonales que en el pasado a menudo terminaban en gol. Aunque le faltaba algo de chispa, su calidad fue evidente. Uno de sus centros fue rematado por Nico González, y Pickford realizó una parada prodigiosa para salvar a su equipo. La entrada de De Paul dio aún más impulso a Argentina. Mac Allister tuvo dos remates al palo, uno de cabeza y otro tras un buen disparo.

Argentina superó a Inglaterra en el tramo final del partido, dejando atrás la guerra emocional y atacando con sentido el muro inglés. Messi, incansable, se negó a despedirse de su historia en los Mundiales. Asistió a Enzo Fernández para el gol del empate y luego puso un centro para que Lautaro Martínez anotara el 1-2 en el minuto 93, un resultado que recuerda al de hace 40 años en el Azteca. La selección albiceleste volará a Nueva Jersey para disputar la final contra España.

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Source: elmundo.es

Lucía Fernández

Redactora de deportes especializada en fútbol español y europeo.

Por Lucía Fernández

Redactora de deportes especializada en fútbol español y europeo.